{"id":354,"date":"2021-04-19T10:42:51","date_gmt":"2021-04-19T15:42:51","guid":{"rendered":"http:\/\/derechoymusica.itam.mx\/?p=354"},"modified":"2021-05-03T11:36:08","modified_gmt":"2021-05-03T16:36:08","slug":"creacion-sonora-de-normatividad-y-musica","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/derechoymusica.itam.mx\/?p=354","title":{"rendered":"Creaci\u00f3n sonora: de normatividad y m\u00fasica"},"content":{"rendered":"\n<p>Tanto la m\u00fasica como el derecho tienen la capacidad de crear mundos. El lenguaje que utilizan es normativo, no solamente por su capacidad para prescribir conductas, sino por su poder para constituir realidades. Vivimos en un mundo que se crea constantemente a partir de las letras que o\u00edmos, las melod\u00edas que percibimos, las leyes que nos rigen y los ordenamientos que toman vigencia en sociedad. Nuestro mundo como edificaci\u00f3n humana, el derecho como los planos para construirlo y la m\u00fasica como la resina que mantiene unidos los ladrillos.<\/p>\n\n\n\n<p>Luisa nos toma de la mano y nos invita a comprender, desde su perspectiva, qu\u00e9 es la \u201cnormatividad\u201d de la m\u00fasica. M\u00e1s all\u00e1 de las letras, la melod\u00eda y el ritmo, la m\u00fasica tiene la capacidad de despertar emociones colectivas que nos llevan a actuar en masa. Los movimientos coordinados que provocan que el <em>slam<\/em> se convierta en un cuerpo formado por miles de c\u00e9lulas que se mueven al <em>un\u00edsono<\/em>. La artista pide a su p\u00fablico una acci\u00f3n, un aplauso, un canto. El p\u00fablico contesta desde el entendido de que su ser ya forma parte de una creaci\u00f3n mucho m\u00e1s grande: es <em>el <\/em>p\u00fablico, no <em>las <\/em>espectadoras. Se escucha el canto a la espera de un gol. El deseo es un\u00edvoco. <em>Las<\/em> personas que asisten al estadio se desprenden de su ser individual para ver nacer a <em>la<\/em> afici\u00f3n. Las porras se escuchan al <em>un\u00edsono<\/em>, casi como si vinieran de un solo cuerpo. Las manifestaciones plagadas de c\u00e1nticos, enojo y rabia. Se desbordan emociones que solo cobran sentido en conjunto, en masa. La rabia colectiva solo existe en funci\u00f3n de la uni\u00f3n de c\u00e9lulas. Es la ira que se siente al <em>un\u00edsono<\/em>. Tanto la m\u00fasica como el derecho tienen la capacidad de crear nuevos \u00f3rganos, nuevos colectivos, nuevas entidades, nuevas realidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la persona lectora no se deja convencer de que es la m\u00fasica lo que moviliza de manera coordinada al colectivo y solamente puede admitir que es un medio de comunicaci\u00f3n de las reglas prexistentes, la autora pregunta por qu\u00e9, entonces, utilizamos la m\u00fasica y no cualquier otro medio como herramienta de propagaci\u00f3n de ciertas normas sociales.&nbsp; Luisa nos permite ver que, para ella, m\u00e1s all\u00e1 de la capacidad socializadora de las notas, las letras y el ritmo, la m\u00fasica tiene una cualidad intangible que no podemos explicar, solo la podemos sentir.<\/p>\n\n\n\n<p>Alejandro nos invita explorar la existencia del lenguaje normativo en la m\u00fasica desde otra perspectiva: c\u00f3mo es que las grandes artistas han utilizado (o ignorado) las normas de creaci\u00f3n musical para dar vida a sus obras. El autor nos permite ver que, si bien no hay reglas escritas por una legisladora, hay normas que son concebidas por las m\u00fasicas, las artistas y las cr\u00edticas. Nos lleva a ver c\u00f3mo Kreisler, Heifetz, Coltrane y Mozart han utilizado (o desutilizado) las normas existentes para transformar notas en piezas que trascienden. \u00bfQu\u00e9 hace grande a una artista? \u00bfSer\u00e1 su capacidad para utilizar las reglas musicales y as\u00ed crear piezas impecables, estructuradas y \u201cperfectas\u201d o su rebeld\u00eda para salirse de ellas y navegar por un mar desconocido en b\u00fasqueda de frescura, innovaci\u00f3n e \u201cimperfecci\u00f3n\u201d sonora? Sin dar una respuesta concluyente, Alejandro nos deja ver que ambas categor\u00edas de grandes artistas parten de un lugar com\u00fan: todas conocen las reglas. Las puristas las utilizan para crear, las rebeldes las ignoran desde un lugar consiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Para concluir, Alejandro coloca una pregunta sobre la mesa: \u00bfqu\u00e9 es lo que pasa cuando el lenguaje normativo -sea en la m\u00fasica o en el derecho- se vuelve inteligible, al punto de no permitir que el ancho social conozca las reglas? Las grandes maestras musicales se guardan en un conservatorio y aquellas que pueden desempe\u00f1ar las funciones jur\u00eddicas aparecen trajeadas en un despacho en Santa Fe, detr\u00e1s de un escritorio en una universidad privada o plasmando en sus sentencias p\u00e1rrafos kilom\u00e9tricos plagados de comas con palabras rimbombantes.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo se crea a partir del lenguaje. Si el lenguaje no es accesible, se reduce el n\u00famero de personas que pueden participar en las esferas sociales, se levantan los muros de concreto, se encierran las juristas en una realidad que est\u00e1 en funci\u00f3n solamente de ellas. Si el lenguaje no es accesibles, el n\u00famero de personas que pueden participar en los espacios comunes se limita. La realidad se convierte en una caja de resonancia. Todas se ven, piensan y existen desde una realidad homog\u00e9nea. El lenguaje del derecho no se vuelve obsoleto cuando falla, se vuelve obsoleto cuando no est\u00e1 al servicio de la colectividad. &nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tanto la m\u00fasica como el derecho tienen la capacidad de crear mundos. El lenguaje que utilizan es normativo, no solamente por su capacidad para prescribir conductas, sino por su poder para constituir realidades. 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